Los neumáticos con aire tienen dos debilidades que se repiten en casi cualquier vehículo: se pinchan y transmiten las irregularidades del terreno a quien los usa. Un pinchazo puede dejar detenido a un ciclista en medio de una ruta, a un usuario de silla de ruedas en un camino de tierra o a una máquina en plena faena, y la vibración constante se traduce en incomodidad, fatiga, dolor y desgaste. Las alternativas actuales obligan a elegir: las ruedas macizas eliminan el pinchazo, pero sacrifican amortiguación y confort, mientras que los neumáticos con aire amortiguan bien, pero exigen mantención y siguen expuestos a pinchazos y pérdidas de presión.
NotPressure es una tecnología de neumático sin aire, patentada en Chile (INAPI), que resuelve ambos problemas a la vez. Su esqueleto interno está formado por unidades modulares amortiguadoras de poliuretano termoplástico (TPU) que se flexionan de forma controlada, absorbiendo los impactos del terreno sin perder su forma. Sin cámara de aire no hay presión que controlar ni riesgo de pinchazo, y la amortiguación se diseña para igualar o superar la de un neumático tradicional. El TPU aporta alta resiliencia y resistencia a la fatiga y a la intemperie, y permite fabricar por inyección y reemplazar piezas de forma individual. Cada diseño se valida mediante Análisis de Elementos Finitos antes de fabricar prototipos, lo que permite ajustar la rigidez y la geometría de la estructura según la carga y el uso de cada vehículo.
El desarrollo partió con sillas de ruedas, y la misma arquitectura se está llevando a bicicletas y otros vehículos livianos, con proyección hacia maquinaria agrícola, vehículos de carga, todoterreno y minería: cualquier aplicación donde un pinchazo o la vibración significan riesgo, incomodidad o pérdida de productividad.